26.05.2008 [ELCORREOGALLEGO.ES] En 2007, el Gobierno central autorizó a varias empresas a experimentar con maíz artificial en siete concellos. Ningún alcalde fue informado.
A principios de 2007 varios técnicos de la multinacional estadunidense Monsanto llegaron al ayuntamiento do Val do Dubra. En el municipio coruñés contactaron con la pequeña sociedad agrícola de Niveiro y alcanzaron un acuerdo para alquilarle sus terrenos. Con el permiso del Ministerio de Medio Ambiente ensayaron en ellos cómo respondía el polémico maíz transgénico al clima y suelo gallego. No fue el único caso. Durante el año pasado se cultivó maíz modificado genéticamente en siete localidades de la comunidad. Sin embargo, ninguno de los ayuntamientos afectados fue informado oficialmente de que se iban a realizar los ensayos.
"No tenemos constancia de que se hayan plantado transgénicos en Vilalba", asegura el alcalde, Gerardo Criado. Pero en el municipio lucense, la multinacional Pioneer Hi-Bred confirma que sí cultivó de forma experimental sus variedades de maíz. Pioneer solicitó el año pasado al Ministerio de Medio Ambiente la autorización para plantar la gramínea en Ribeira, Mesía y Vilalba. "Son simplemente ensayos de rutina, para ver las condiciones de cultivo en Galicia", afirman fuentes de la compañía. En Ribeira, el alcalde José Luis Torres Colomer tampoco sabe nada del asunto. "Ni idea", asegura, "aquí nadie nos avisó".
Además de Pioneer Hi-Bred, Monsanto, una de las multinacionales más repudiadas por los ecologistas de todo el mundo, también recibió autorización ministerial para cultivar en Lalín, Val do Dubra, Touro y Castro de Rey. Ningún responsable municipal de estos ayuntamientos fue informado. La posible implantación de este tipo de cultivos preocupa especialmente al Ayuntamiento de Lalín, que paadógicamente se ha convertido en el primero de Galicia en declararse zona libre de transgénicos, una medida con un carácter más simbólico que legal.
"Oficialmente tienen la obligación de avisarnos para que pudiésemos reclamar", explica José Manuel Méndez, técnico de la concellería de Medio Ambiente de Lalín. Las compañías están obligadas a dejar un perímetro de 200 metros alrededor de la finca en la que se ensayan los cultivos y a cercarla con una barrera de maíz natural. La finalidad es que se evite la contaminación de otros cultivos de maíz de la zona, que se convierten también en transgénicos, por el efecto de la polinización. Los colectivos ecologistas dudan, sin embargo, de su eficacia. "Todo niño de la ESO sabe que el polen viaja varios kilómetros", señala Fins Eirexas, secretario executivo de Adega.
Pero en Lalín desconocen si estos requisitos fueron cumplidos o no por Monsanto. "Le pedimos información también a la compañía y nos dijeron que probablemente se realizara el ensayo, pero no sabemos ni dónde, ni cuándo, ni cómo", señala José Manuel Méndez. "Lo menos que pedimos es información sobre algo que puede ser perjudicial, incluso, para la salud humana. Que no vengan aquí a probar cosas con nocturnidad y alevosía", concluye el alcalde de Touro, Ignacio Codesido.
Fonte: elcorreogallego.es











Enviar un comentario novo